Cuando pensamos en alergias estacionales, probablemente la primera imagen que nos viene a la cabeza sea la primavera. Sin embargo, la llegada del otoño también puede suponer una época complicada para muchas personas alérgicas.
Los cambios de temperatura, una mayor humedad en determinados ambientes, la presencia de algunos pólenes y el aumento del tiempo que pasamos en espacios interiores pueden favorecer la exposición a distintos alérgenos.
Conocerlos y adoptar algunos hábitos sencillos puede ayudarnos a cuidar nuestro bienestar también durante la jornada laboral.
Tabla de contenidos
¿Por qué podemos tener alergia en otoño?
Las alergias aparecen cuando nuestro sistema inmunitario reacciona frente a determinadas sustancias que, para la mayoría de las personas, resultan inofensivas.
Durante los meses de otoño podemos encontrarnos con diferentes desencadenantes:
Ácaros del polvo. Se encuentran especialmente en espacios interiores y pueden estar presentes en textiles, tapicerías, alfombras y otros elementos donde se acumula polvo.
Mohos. La humedad favorece la aparición de determinados hongos y sus esporas, tanto en espacios exteriores como interiores.
Pólenes. Aunque asociemos el polen con la primavera, algunas plantas pueden polinizar a finales del verano y durante el otoño, por lo que las personas sensibilizadas pueden continuar experimentando síntomas.
Además, con la bajada de las temperaturas tendemos a pasar más tiempo en lugares cerrados, lo que puede aumentar la exposición a determinados alérgenos presentes en interiores.
¿Cuáles son los síntomas más habituales?
Las alergias respiratorias pueden manifestarse de diferentes maneras y su intensidad dependerá de cada persona y del alérgeno implicado.
Entre los síntomas más frecuentes encontramos:
- Estornudos.
- Congestión o secreción nasal.
- Picor de nariz, ojos o garganta.
- Ojos llorosos o enrojecidos.
- Tos.
- Sensación de cansancio o malestar.
Estos síntomas pueden confundirse en ocasiones con los de otras afecciones respiratorias. Por ello, cuando sean persistentes, intensos o existan dudas sobre su origen, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
¿Cómo pueden influir las alergias durante la jornada laboral?
Aunque en muchos casos sus síntomas puedan parecer leves, una alergia puede generar molestias que repercutan en el bienestar durante el trabajo.
La congestión, el picor de ojos, los estornudos frecuentes o un descanso de peor calidad pueden dificultar la concentración y hacer que la jornada resulte más incómoda.
Por ello, cuidar las condiciones ambientales de los espacios de trabajo también forma parte de la creación de entornos laborales saludables.
¿Qué podemos hacer para reducir la exposición?
No siempre podemos evitar los alérgenos, pero sí adoptar algunas medidas que contribuyan a reducir su presencia y exposición.
Mantener una limpieza adecuada
Una correcta limpieza de los espacios ayuda a evitar la acumulación de polvo y otros elementos que pueden contener alérgenos. Conviene prestar especial atención a superficies, textiles y zonas donde pueda acumularse suciedad.
Controlar la humedad
La presencia excesiva de humedad puede favorecer la proliferación de moho. Detectar filtraciones, condensaciones o zonas húmedas y actuar sobre su origen resulta especialmente importante.
Cuidar la ventilación
Renovar el aire de los espacios interiores contribuye a mantener unas condiciones ambientales adecuadas. La ventilación debe realizarse teniendo en cuenta las características del espacio y las condiciones exteriores.
En el caso de las personas con alergia al polen, también puede ser útil conocer los niveles ambientales de los pólenes a los que sean sensibles y adaptar determinados hábitos cuando las concentraciones sean elevadas.
Revisar los sistemas de climatización
El mantenimiento adecuado de los sistemas de ventilación y climatización ayuda a conservar unas buenas condiciones ambientales en los espacios de trabajo.
Filtros, conductos y equipos deben revisarse y mantenerse de acuerdo con las indicaciones correspondientes para garantizar su correcto funcionamiento.
No ignorar los síntomas
Si los síntomas aparecen de manera recurrente o afectan al día a día, es importante buscar asesoramiento sanitario. Identificar correctamente el origen de una alergia permite adoptar las medidas más adecuadas en cada caso.
Las alergias no terminan con la primavera
La llegada de septiembre y del otoño trae consigo nuevos horarios, temperaturas y rutinas, pero también cambios en nuestro entorno que pueden afectar a nuestra salud.
Prestar atención a la calidad de los espacios interiores, mantener unas condiciones ambientales adecuadas y conocer los posibles desencadenantes de las alergias son pequeños pasos que pueden contribuir a nuestro bienestar.
En MAS Prevención trabajamos para ayudar a empresas y personas trabajadoras a crear entornos de trabajo seguros y saludables, poniendo la prevención y el cuidado de la salud en el centro durante todo el año.