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Cómo saber si tu digestión es lenta o rápida y qué hacer en cada caso

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Cómo saber si tu digestión es lenta o rápida y qué hacer en cada caso

La digestión es un proceso clave para el bienestar general, ya que influye en la absorción de nutrientes, el nivel de energía y la salud intestinal. Sin embargo, no todas las personas digieren los alimentos de la misma forma. Una digestión lenta o, por el contrario, una digestión demasiado rápida pueden provocar molestias y afectar a la calidad de vida.

Identificar cómo funciona tu digestión es el primer paso para adoptar hábitos que ayuden a mejorarla y prevenir problemas a largo plazo.

Cómo saber si tu digestión es lenta

Una digestión lenta suele manifestarse cuando el proceso digestivo tarda más de lo habitual en completarse. Esto puede generar una sensación de pesadez prolongada tras las comidas.

Algunos síntomas habituales de digestión lenta son:

  • Hinchazón abdominal frecuente
  • Sensación de pesadez o plenitud
  • Gases
  • Acidez o reflujo ocasional
  • Estreñimiento

Este tipo de digestión puede estar relacionada con una dieta pobre en fibra, el sedentarismo, el estrés o hábitos como comer rápido.

Cómo identificar una digestión rápida

En el caso contrario, una digestión rápida implica que los alimentos pasan demasiado deprisa por el sistema digestivo, lo que puede dificultar la correcta absorción de nutrientes.

Los signos más comunes de digestión rápida incluyen:

  • Necesidad urgente de ir al baño tras las comidas
  • Heces blandas o diarrea frecuente
  • Sensación de hambre poco tiempo después de comer
  • Cansancio o debilidad

Este tipo de digestión puede estar asociado a intolerancias alimentarias, estrés, infecciones digestivas o desequilibrios en la microbiota intestinal.

Qué hacer para mejorar la digestión según cada caso

Tanto si tu digestión es lenta como rápida, existen medidas preventivas que pueden ayudarte a mejorarla:

  • Mantener una alimentación equilibrada, rica en fibra y variada
  • Comer despacio y masticar bien los alimentos
  • Beber suficiente agua a lo largo del día
  • Reducir el estrés y respetar los horarios de comida
  • Practicar actividad física de forma regular

En algunos casos, ajustar la dieta o incorporar alimentos que favorezcan la salud intestinal puede marcar una gran diferencia. Si las molestias son persistentes, es importante consultar con un profesional sanitario para valorar la causa y recibir orientación personalizada.

Desde MAS Prevención acompañamos a personas y empresas en el cuidado de la salud y el bienestar general, ofreciendo información preventiva y recomendaciones basadas en la evidencia para mejorar la calidad de vida y prevenir problemas de salud.

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