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Prevención del estrés térmico en el trabajo: cómo proteger a las personas trabajadoras frente al calor

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Prevención del estrés térmico en el trabajo: cómo proteger a las personas trabajadoras frente al calor

El aumento de las temperaturas, las olas de calor y determinados procesos productivos hacen que el estrés térmico sea un riesgo laboral cada vez más relevante. No afecta solo a quienes trabajan al aire libre: también puede producirse en industrias, almacenes, cocinas, lavanderías, talleres, invernaderos o cualquier entorno donde el calor, la humedad, la radiación solar, la ropa de trabajo o el esfuerzo físico dificulten que el cuerpo regule su temperatura.

Cuando el organismo no consigue disipar el calor suficiente, pueden aparecer síntomas como fatiga, mareo, dolor de cabeza, calambres, sudoración excesiva, debilidad, confusión o aumento de la temperatura corporal. En los casos más graves, el estrés térmico puede derivar en un golpe de calor, una situación de emergencia que requiere actuación inmediata.

¿Qué es el estrés térmico?

El estrés térmico se produce cuando una persona está expuesta a unas condiciones de calor que suponen una carga para el organismo. Esta carga depende de varios factores: la temperatura y humedad del ambiente, la radiación solar, la ventilación, el esfuerzo físico, la ropa o los equipos de protección utilizados, la hidratación y las características individuales de cada persona.

Por eso, la prevención no debe limitarse a “hacer pausas cuando hace calor”. Es necesario identificar el riesgo, evaluarlo y aplicar medidas preventivas adaptadas al puesto de trabajo, especialmente en los meses de mayor temperatura o durante episodios de calor extremo. El INSST recuerda que, en trabajos al aire libre y en periodos de altas temperaturas, deben implantarse medidas preventivas específicas para proteger la seguridad y salud de las personas trabajadoras.

Sectores y trabajos con mayor exposición

El riesgo de estrés térmico puede aparecer en múltiples actividades, entre ellas:

  • Construcción y obra civil
  • Agricultura, jardinería y trabajos forestales
  • Limpieza viaria y mantenimiento urbano
  • Logística, almacenes y reparto
  • Industria con procesos que generan calor
  • Cocinas industriales, hostelería y lavanderías
  • Trabajos al aire libre con exposición solar directa
  • Tareas que requieren esfuerzo físico intenso o uso prolongado de EPI

También deben considerarse las personas especialmente sensibles, como quienes tienen determinadas patologías, toman ciertos medicamentos, se reincorporan tras una baja o vacaciones, no están aclimatadas al calor o realizan tareas de alta exigencia física.

Medidas clave para prevenir el estrés térmico

La prevención debe abordarse de forma planificada. Algunas medidas esenciales son:

1. Evaluar el riesgo antes de que aparezca el problema

La empresa debe identificar las tareas, zonas y horarios con mayor exposición al calor. Esta evaluación debe tener en cuenta las condiciones ambientales, la carga física, la ropa o EPI, la duración de la exposición y la existencia de personas especialmente vulnerables.

2. Adaptar la organización del trabajo

Siempre que sea posible, conviene programar las tareas más exigentes en las horas de menor temperatura, reorganizar turnos, reducir la exposición directa al sol y aumentar las pausas en zonas frescas o sombreadas. El Ministerio de Sanidad recomienda adecuar horario y carga de trabajo al calor, priorizando las tareas de mayor esfuerzo en los momentos de menor temperatura.

3. Garantizar hidratación y zonas de descanso

El acceso a agua fresca debe estar garantizado durante toda la jornada. No hay que esperar a tener sed: beber agua de forma frecuente ayuda a mantener la termorregulación del cuerpo. También es importante disponer de zonas de descanso ventiladas, sombreadas o refrigeradas.

4. Facilitar ropa adecuada y EPI compatibles con el calor

Cuando la actividad lo permita, la ropa debe ser ligera, transpirable y de color claro. Si se requieren EPI, es importante valorar su impacto térmico y buscar soluciones que protejan sin incrementar innecesariamente la carga de calor. El INSST recomienda proporcionar ropa de trabajo adecuada y, cuando sea posible, EPI que faciliten la transpiración.

5. Formar e informar a la plantilla

Las personas trabajadoras deben conocer los riesgos del calor, los síntomas de alarma y cómo actuar ante un posible golpe de calor. La formación es especialmente importante para mandos intermedios, equipos de emergencia y personas que trabajan solas o en entornos alejados.

6. Favorecer la aclimatación

La adaptación progresiva al calor reduce el riesgo. En incorporaciones, cambios de tarea, vuelta de vacaciones o tras bajas laborales, conviene aumentar la exposición de forma gradual. El INSST señala que la aclimatación al calor puede requerir un periodo de 7 a 15 días.

7. Establecer protocolos de actuación

La empresa debe contar con procedimientos claros para actuar ante síntomas de estrés térmico o golpe de calor: detener la actividad, trasladar a la persona a una zona fresca, avisar a emergencias si es necesario, enfriar el cuerpo y acompañar a la persona afectada hasta recibir atención.

Tecnología preventiva: una ayuda para anticiparse al riesgo

Desde MAS Prevención, ayudamos a las empresas a prevenir el estrés térmico mediante la evaluación y control de los riesgos asociados al calor. Como complemento, existen dispositivos de alerta temprana, como las pulseras de prevención de golpe de calor.

Pulsera de Prevención de Golpe de Calor CMZ-RF11

El modelo CMZ-RF11 es una opción ligera y cómoda, indicada para personas trabajadoras expuestas a altas temperaturas. Incorpora sensores de temperatura corporal y ambiental, realiza mediciones automáticas y emite alertas mediante luz, sonido y vibración.

Pulsera de Prevención de Golpe de Calor CMZ-RF12

El modelo CMZ-RF12 ofrece una solución robusta con pantalla, pensada para entornos donde se requiere un control visual más directo. También incorpora sensores de temperatura corporal y ambiental, medición automática y sistema de alerta lumínica, acústica y vibratoria.

Estas pulseras no sustituyen la evaluación de riesgos, la planificación preventiva ni los protocolos de actuación frente al calor, pero pueden ser una herramienta de apoyo para anticipar situaciones de riesgo y reforzar la cultura preventiva en empresas con exposición a altas temperaturas.

Conclusión

La prevención del estrés térmico en el trabajo requiere anticipación, organización y vigilancia constante. Evaluar el riesgo, adaptar las tareas, garantizar hidratación, formar a la plantilla y establecer protocolos de actuación son pasos esenciales para proteger la salud de las personas trabajadoras.

En MAS Prevención, acompañamos a las empresas en la gestión preventiva del calor y en la implantación de medidas eficaces para reducir el riesgo de estrés térmico. Y, cuando se busca reforzar esa prevención con dispositivos de alerta, podemos orientar hacia soluciones específicas como las pulseras de prevención de golpe de calor.

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